I Domingo de Cuaresma. Ciclo B

I Domingo de Cuaresma. Ciclo B.

 

17 -Febrero-2021

I Domingo de Cuaresma. Ciclo B

Liturgia de las Horas: Tomo II – Salterio 1ª semana

Santos: PEDRO DAMIÁN ob

Germán ab, Roberto Southwell pb mr

Papa Francisco: En este primer domingo de Cuaresma, el Evangelio menciona los temas de la tentación, la conversión y la Buena Noticia. 1. Escribe el evangelista Marcos: «El Espíritu empujó a Jesús al desierto, y permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás» (Marcos 1,12-13). Jesús va al desierto a prepararse para su misión en el mundo. Él no necesita conversión, pero, en cuanto hombre, debe pasar a través de esta prueba, —ya sea por sí mismo, para obedecer a la voluntad del Padre, como por nosotros, para darnos la gracia de vencer las tentaciones—. Esta preparación consiste en la lucha contra el espíritu del mal, es decir, contra el diablo. También para nosotros la Cuaresma es un tiempo de lucha espiritual: estamos llamados a afrontar al maligno mediante la oración para ser capaces, con la ayuda de Dios, de vencerlo en nuestra vida cotidiana. 2. Inmediatamente después de las tentaciones en el desierto, Jesús empieza a predicar el Evangelio, la Buena Noticia, la segunda palabra. Y esta Buena Noticia exige del hombre conversión y fe. Él anuncia: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca»; después dirige la exhortación: «Convertíos y creed en la Buena Nueva», es decir creed en esta Buena Noticia: el Reino de Dios está cerca. 3. En nuestra vida siempre necesitamos conversión — ¡todos los días! —, y la Iglesia nos hace rezar por esto. De hecho, no estamos nunca suficientemente orientados hacia Dios y debemos continuamente dirigir nuestra mente y nuestro corazón a él. Para esto es necesario tener la valentía de rechazar todo lo que nos lleva fuera del camino, los falsos valores que nos engañan atrayendo nuestro egoísmo de forma sutil. Sin embargo, debemos fiarnos del Señor, de su bondad y de su proyecto de amor para cada uno de nosotros. La Cuaresma es un tiempo de penitencia, pero no es un tiempo triste, de luto. Es un compromiso alegre y serio para despojarnos de nuestro egoísmo, de nuestro hombre viejo, y renovarnos según la gracia de nuestro bautismo. Solamente Dios puede darnos la verdadera felicidad: es inútil que perdamos nuestro tiempo buscándola en otro lugar, en las riquezas, en los placeres, en el poder, en la carrera… El Reino de Dios es la realización de todas nuestras aspiraciones, porque es, al mismo tiempo, salvación del hombre y gloria de Dios (18-2-2018).

Monición única para todas las lecturas

Las lecturas de hoy exponen la realidad del pecado y la respuesta amorosa de Dios. A pesar de la perversión humana en tiempos de Noé, Dios decide iniciar una nueva creación y establece un pacto con el ser humano, recordado en la segunda lectura. En el evangelio Jesús ofrecer la nueva y definitiva alianza para el mundo: el Reinado de Dios. Escuchemos atentos.

PRIMERA LECTURA 

Lectura del libro del Génesis 9, 8-15

Dios dijo a Noé y a sus hijos: —«Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron: aves, ganado y fieras; con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida, ni habrá otro diluvio que devaste la tierra». Y Dios añadió: «Ésta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco, y recordaré mi pacto con vosotros y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir los vivientes».

Palabra de Dios.

 Salmo responsorial: Salmo 24, 4bc-5ab. 6-7bc. 8-9 (R.: cf 10)

Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas.
Acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R. 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3, 18-22

Queridos hermanos: Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conduciros a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. Con este Espíritu, fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados que en un tiempo habían sido rebeldes, cuando la paciencia de Dios aguardaba en tiempos de Noé, mientras se construía el arca, en la que unos pocos —ocho personas— se salvaron cruzando las aguas. Aquello fue un símbolo del bautismo que actualmente os salva: que no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la resurrección de Jesucristo, que llegó al cielo, se le sometieron ángeles, autoridades y poderes, y está a la derecha de Dios.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 12-15

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: —«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Para que, en esta Cuaresma, todos los que formamos la Iglesia renovemos nuestro compromiso con Dios con una conciencia pura. Oremos al Señor.
  2. Para que quienes tienen responsabilidades en la vida política y social, reconozcan sus pecados y conviertan sus corazones para prestar un mejor servicio al pueblo. Oremos al Señor.
  3. Para que la Cuaresma nos mueva a practicar la caridad con quienes son marginados en nuestras sociedades. Oremos al Señor.
  4. Para que esta Cuaresma sea para todos, tiempo de verdadera conversión y penitencia y así podamos construir una comunidad creyente más buena y unida. Oremos al Señor

Oración:

CRISTO, me recuerdas hoy lo que me dijeron el miércoles pasado al imponerme la ceniza: Conviértete y cree en el Evangelio. Y me das ejemplo con tu actitud, cuando te dejas tentar por Satanás. No siempre soy tan rotundo con el demonio como lo fuiste tú, que a sus tentaciones solo respondiste con Palabra de Dios. Yo soy como Eva, que mantuvo una conversación con el tentador y cayó en sus redes. Pero quiero rechazarlo tajantemente con tu Palabra. Quiero convertirme y creer en el Evangelio que cada día me ofreces.